~† Angel's Sanctuary †~
••【 STAFF 】••

Dios Alexander Lilith
Últimos temas
» 1234578945643121
Lun Abr 27, 2015 6:40 am por El Creador

» asdasddasdasdasda
Lun Abr 27, 2015 6:37 am por El Creador

» Holaa compañeros!
Vie Dic 07, 2012 1:41 am por muñeca-de-lord-azazel

» Dangerous Games +18 Afiliación Élite Un foro de mucha acción
Miér Mayo 30, 2012 3:47 am por Invitado

» La ficha de Duna
Mar Ene 31, 2012 6:05 pm por Duna

» Registro de Avatares
Mar Ene 31, 2012 5:40 pm por Duna

» Fichaaaaaaaa
Mar Ene 31, 2012 5:26 pm por Duna

» He LLEGADOOOOOOOOOO
Mar Ene 31, 2012 5:22 pm por Duna

» Rule Britannia! [Effy]
Dom Dic 11, 2011 8:16 am por Mikau

Mejores posteadores
Aradia (438)
 
Mikau (383)
 
Moises (323)
 
Effy Stonem (298)
 
Belial (294)
 
Naberus (286)
 
Dante Genis (278)
 
Lilith (171)
 
Lucifer (153)
 
Ankou (122)
 

Foros Hermanos

Angels











Fleurs
Vampire Chronicles RPG

Trinity blood




Rosa negra ---<----<@

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Rosa negra ---<----<@

Mensaje por Mikau el Vie Mayo 27, 2011 5:22 pm

El día de hoy, como todos los días, fui temprano a trabajar... y como todos los días fui invisible en todos lados. Y es que la gente me ignora, me considera sólo parte del mobiliario...

Llegué a mi cubículo y como siempre, mi jefe ya estaba ahí. Me dio un encargo algo absurdo, buscar unos nombres en los archivos. Aunque él no lo sabe, yo soy mucho mejor de lo que él cree.

Termino de buscar la información que me pide y se la entrego.

“Oye, tengo una misión para ti”.

No puedo creer lo que escucho. Por fin me dejará salir allá afuera... al mundo real.

“El presidente necesita que alguien vaya a Transilvania... parece ser que alguien está reviviendo la leyenda de Drácula... debes partir mañana”.

No me preocupa, en absoluto. Después de todo, hace dos años, cuando tenía quince, maté a mi primer vampiro... aunque eso es un secreto que nadie sabe.


Por fin llega la mañana. Me traslado al aeropuerto donde tomo un avión que me llevará hasta Rumania. No puedo esperar a llegar. Sé que ahora nadie cree en la existencia de los vampiros, pero son reales. Aunque... al contrario de lo que todos piensan, no todos son malos. Precisamente por eso existimos los cazadores, para investigar los crímenes de los vampiros y para impartir justicia.

Llego a Rumania y me traslado hasta Transilvania. Es octubre, así que está lleno de nieve. Observo el castillo que antes le perteneció a Vlad Tepes... pero como todavía es de día, decido esperar en una posada y dormir un poco para reponerme del viaje.

Cuando llega la noche, salgo rumbo al castillo, cargando mi mochila con todo lo necesario por si las cosas se ponen feas. Está nevando... escucho el crujir de mis botas en el suelo cubierto de nieve. Escucho los lobos que aúllan, y miro hacia el cielo. Vaya, muy apropiado. Hay luna llena.

Camino cerca de la pared montañosa, para intentar protegerme de la nieve. Ya estoy cerca del castillo. Veo un lobo, uno muy grande. Continúo caminando como si nada pasara, pero de repente, el lobo me ataca. Me embiste de frente y comienza a morderme el cuello. Varios lobos se acercan y empiezan a morderme brazos y piernas sin piedad. Grito y comienzo a moverme frenéticamente para intentar liberarme, pero son demasiados. ¡Déjenme en paz! Pero claro que no me entienden. Me muerden con más fuerza, desgarrando mi ropa. Estoy sangrando sin control, mi sangre mancha el blanco puro de la nieve. Me sigo moviendo y logro hincarme, pero los lobos no han dejado de atacarme. El dolor finalmente se hace presente. Me duele todo el cuerpo, y aunque siento que voy a desmayarme en cualquier momento, sigo peleando por mi vida. Pero, ¿para qué seguir luchando? Mi vida no ha sido nada interesante, siempre he sido invisible, nadie notaría si muriera. Y... tal vez morir duela menos...

Caigo de frente sobre la nieve... ya no puedo más. Y ya no quiero pelear. Una vida que no ha servido para nada terminará. Algo llama mi atención... un suave aleteo. Alzo la cara y veo a un hombre joven. Lo miro y pierdo el sentido.

He muerto... sí, estoy muerto. Pero, ¿por qué me duele tanto el cuerpo? Abro los ojos lentamente. Él me mira. Mi salvador. Sé que es el hombre de la otra noche, por sus ojos. Unos ojos azul intenso que me miran con un dejo de preocupación.

“¿Cómo te sientes?”

La mirada en su rostro, me hace sentir que le importa que yo esté bien. Eso es algo nuevo para mí. No sé qué contestar. A nadie le había importado antes que yo estuviera herido o enfermo. Simplemente asumían que yo siempre estaría ahí.

Lo miro con más detenimiento... por alguna extraña razón no puedo dejar de mirarlo. Sus rasgos finos, sus ojos azules, sus labios carnosos... y esa voz. Es hechizante. Un tanto grave y llena de seriedad.

“Mmm... no lo sé. Me duele todo el cuerpo”.
“Sufriste bastantes heridas, pero ya he curado todas. Dentro de poco tiempo te sentirás mucho mejor”

Me dedica una ligera sonrisa... y me quedo mirándolo como un imbécil. Me tiene hechizado su belleza, su porte, su voz... y su preocupación por mí. Me doy cuenta que tengo la boca abierta, así que le agradezco.

“Gracias por haberme salvado... y por haber sanado mis heridas”

Intento incorporarme, pero el costado derecho me duele demasiado. Tomo aire de golpe y caigo sobre la cama.

“Tranquilo, no te muevas. Podrías lastimarte más.”

Tomo aire para intentar mitigar el dolor. Volteo a verlo... es adictivo, no puedo dejar de mirarlo. Caigo en la cuenta de que está leyendo mi libreta de anotaciones. Mi mochila desgarrada está en el suelo junto a la silla en la que él está sentado, y caigo en la cuenta de que vio todo lo que había dentro, y que ahora sabe lo que soy.

Miro con atención su boca, pero sus labios carnosos me impiden concentrarme en lo que busco. ¿Por qué me altera tanto este hombre? Esto no es normal.

Él se da cuenta de que lo miro y la confusión debe reflejarse en mi rostro.

“¿Sucede algo?”

Niego con la cabeza.

“Es mejor que descanses, así recuperarás más pronto toda la sangre que has perdido”.

Obediente cierro los ojos, pero vuelvo a abrirlos. Tengo miedo de perder el sentido de nuevo.

“No tengas miedo, yo me quedaré aquí contigo”

Le dedico una mirada de agradecimiento, y el me sonríe. Obediente, cierro los ojos... y pierdo el sentido.

Cuando despierto, me siento mucho mejor. Me incorporo y veo que está sentado a mi lado. Aunque la oscuridad nos rodea, él está todavía leyendo mi libreta... pero la única luz es la de la luna que entra por la ventana. Me mira y cierra la libreta.

“¿Te sientes mejor?”

Asiento tímidamente y miro aprensivo la libreta... sus manos son hermosas. Él nota que lo estoy mirando y me sonríe. Su sonrisa ilumina mi oscura existencia, y miro sus labios... deseando que estén cerca de los míos... ¡Me estoy volviendo loco!

Como si leyera mi mente, se acerca a mí. Mi corazón comienza a latir aceleradamente y comienzo a morderme el labio para no perder el control... él me tiene completamente dominado... estoy a sus pies...

Siento el sabor de la sangre en mi boca y sus ojos comienzan a brillar. Abre la boca sorprendido... antes de cerrar los ojos y sonreírme de nuevo.

“Ya tienes suficientes heridas, no te causes más daño”.

Lo miro y dejo de respirar. Se acerca lentamente a mí, y posa sus labios sobre los míos. Con cuidado me vuelve a acostar sobre la cama... mientras su beso sube de intensidad. Lo beso con toda la pasión que siento por él... jamás había sentido algo así por alguien... y... ¡él es un hombre, esto no puede ser! Pero... siento algo. Siento como si de repente mi vida cobrara sentido, en los brazos de este hermoso vampiro. Le importo... y me profesa cariño.

Se separa de mí... un hilo de sangre corre por la comisura de sus labios. Me mira con tristeza.

“Lo siento tanto, no debí haber perdido el control así. Te llevaré al pueblo. Y después... desapareceré de tu vida.”

Comienza a marcharse lentamente. Me incorporo rápido y sujeto desesperadamente su brazo. La cabeza me da vueltas y caigo... pero él me sujeta.

“No te marches... por favor. No me importa que seas un vampiro, no me importa que bebas de mi sangre... pero... por favor... te suplico que no te marches”

Me sonríe amorosamente. Me carga y me vuelve a colocar sobre la cama. Se queda cerca de mí, mirándome tan cerca... nuestros torsos separados por sólo unos cuantos centímetros.

“Si a ti no te importa vivir un amor maldito, a mí tampoco”

Me besa con más pasión aún... siento su cuerpo sobre el mío. Sus labios acarician mi mejilla, mi cuello... su pelvis se mueve al ritmo de la mía... su mano acaricia mi cadera, mis muslos, mi entrepierna... siento una punzada en mi cuello...

Y desfallezco de placer en sus brazos...

No quiero abrir los ojos. He tenido el mejor sueño de mi vida. Sí... tan sólo un sueño... Recuerdo gozoso todos los detalles de mi extraño sueño. Conocía a un vampiro, el más hermoso del mundo. Yo estaba herido, pero él me salvaba. Y... bebía de mi sangre. En ese sueño recibí mi primer beso... y mi primer beso de vampiro. Él me acariciaba y me hacía el amor mientras bebía de mi sangre. Y yo, extasiado, le profesaba mi amor...

Abatido, abro los ojos lentamente. Debo ir a trabajar en alguna nueva búsqueda insignificante de información sobre los vampiros.

¿Dónde estoy?

Miro sorprendido el techo... este no es mi cuarto. Volteo a la izquierda... y contengo la respiración. Él está ahí. Acostado junto a mí. Parece que hubiera estado velando mi sueño. Está sonriéndome, y me mira amorosamente.

“Buenos días... o mejor dicho, buenas noches.”

Acerca su mano izquierda y acaricia mi mejilla. La sábana se mueve y me deja ver su fuerte torso desnudo. Cierro los ojos para sentir mejor sus caricias.

“¿Estás mejor?”
“Sí... jamás había estado mejor.”

Abro los ojos. Está sonriendo aún más ampliamente. Acaricia mi mejilla durante unos minutos. Yo intento mover mi brazo derecho para tocarlo, pero me detengo con un grito.

“¿Qué te sucede? ¿Te has hecho daño? Déjame ver.”

Toma mi brazo... la sangre ha vuelto a brotar de la herida. Me duele. Él observa la herida del mismo modo en que lo haría un médico. Veo que tengo unas cuantas puntadas... seguro él fue quien suturó la herida. Comprueba que no hay mayor problema, que simplemente se tensó la piel y eso provocó la hemorragia. Mira la sangre con dulzura...

“¿Puedo?”
“Adelante... aunque no creo que te sea agradable.”

Me mira sorprendido.

“¿Bromeas? Tu sangre es la mejor que he probado. Tengo preferencia por la sangre de tu tipo... ligera. Pero jamás había probado sangre tan deliciosa.”

Deja de hablar y me mira apenado.

“Lo siento, he hablado de ti como si fueras comida. Discúlpame. Tú no eres eso para mí.”

Hablo sin pensarlo. Diciendo lo que siento con una honestidad que me sorprende.

“¿Disculparte? No me importaría morir desangrado... siempre que tú fueras quien bebiera toda mi sangre.”

Me sonríe. Toma amorosamente mi brazo y pega sus labios a mi herida. Es como si me besara. Siento su aliento cálido en mi piel.

Cuando termina, acaricia mi brazo y se acerca aún más a mí. Me acaricia el cabello, la mejilla, el cuello...

“Gracias... por haberle dado sentido a mi existencia.”
“No sé de qué hablas . . . soy yo quien tiene que agradecerte. Salvaste mi vida... en todos los sentidos. Ya estaba presto a morir, víctima de los lobos... pero llegaste tú. Y no conforme con eso, sanaste mis heridas... todas. Las físicas y las morales. ¿Por qué lo hiciste? ¿Fue acaso por mi sangre? ¿Es que no querías verla derramada sobre la nieve, cuando podía servir para nutrirte?”

Me mira sorprendido... y dolido. Cierra los ojos un momento, antes de contestarme.

“¿Acaso lo de anoche no significó nada para ti? Es verdad que bebí la sangre que los lobos habían hecho surgir de tus heridas... pero no te salvé por eso. Te salvé por la mirada que tenías antes de desmayarte. Estabas resignado a morir, habías decidido dejar de luchar por tu vida. Tú... un chico tan joven y tan hermoso . . .”

Me acaricia el cabello de nuevo.

“He vivido mucho tiempo, más del que pudieras imaginar. Y... jamás había conocido el amor. Me he dedicado durante toda mi vida a estudiar y a viajar. Sin importarme para nada la convivencia con los demás. He considerado a los humanos como parte de un mundo al cual yo no pertenezco. He creído que cuando un cazador viniera por mí, lo mataría sin piedad. Pero tú no viniste a matarme, viniste a conversar con el nuevo habitante del castillo de Drácula. Únicamente a conversar... no llegaste empuñando tu cruz y tu estaca. Pensabas conocer un poco sobre mí antes de juzgarme. Has puesto a prueba todo aquello que yo pensaba sobre ustedes los mortales. Y... me has derrotado.”

Lo miro confundido. ¿Derrotarlo... yo? Mira la confusión en mi rostro y sonríe.

“Sí... me has derrotado. No has perforado mi corazón con una estaca... pero puedes hacerlo en cuanto quieras. No me resistiré... te pertenezco. Porque... te amo.”

Se acerca a mí y me besa. Me ama... es lo único que me importa. Está dispuesto a morir... por mí. Y yo, jamás lo mataría. Así me costara la vida.

“Yo también te amo. Lo sé... mi alma lo sabe... aunque jamás he amado. Y no pienso dañarte, jamás. Al contrario, pienso darte toda mi sangre... porque... no quiero que vuelvas a beber de otra persona. Ahora, soy tuyo.”

Me aprieta contra su pecho. Besa mi cuello, mi mentón, mis labios... al tiempo que va moviéndose hasta quedar sobre mí.

Comienza a hacerme el amor con pasión, mientras yo sólo pienso en esas dos palabras que me dijo: “te amo”.
avatar
Mikau

Cantidad de envíos : 383
Fecha de inscripción : 10/05/2011
Localización : En tus sueños oscuros...

Ver perfil de usuario http://carvif.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.